Maquinas pensantes
Hoy día las máquinas pueden jugar al ajedrez también como resolver complicadas ecuaciones simbólicas, pueden también ejecutar la tarea que se les ha encomendado por medio de instrucciones de voz, conducen autos por carreteras y ciudades casi sin intervención humana, al parecer componen música de manera que lo haría una persona dedicada a ello y pueden así mismo ejecutar complicadas piezas musicales con maestría. Pero, estos ejemplos, ¿son evidentes muestras de inteligencia? ¿Estamos acaso ante el nacimiento de seres sintéticos con los que podremos llevar una relación de distintos aunque similares?
Hace poco inicie a ver una serie que se llama “Humans” y cuya temática central es la autoconciencia de robots a los que se denomina synths por aludir a su artificialidad. Hace un año aproximadamente descubrí un personaje (sic), “Eugene Goostman”, a decir verdad es un chatbot, un programa con el que se puede conversar y que según sus creadores ha logrado pasar la prueba o test de Alan Turing. Turing consideraba que si una máquina lograba a través de una conversación mostrar un comportamiento que la hiciera indistinguible de un humano entonces tal artificio tendría lo equivalente a la inteligencia humana. Sin embargo, Aaronson (2014) ha hecho notar que solo llega a ser un buen intento por imitar la inteligencia humana sin llegar a reproducir esta. Aaronson cuestiona directamente al programa realizando la pregunta siguiente: Do you realize I’m just trying to unmask you as a robot as quickly as possible, like in the movie “Blade Runner”? (¿Te das cuenta sólo estoy tratando de desenmascararte como un robot lo más rápido posible, como en la película "Blade Runner). Y, es que sus creadores lo han promocionado como la prueba misma de la inteligencia artificial. Siguiendo la conversación, no se aprecia, más que en un par de puntos, que hace notar Aaronson, evidencia de inteligencia. Lo común son formas evasivas como ya lo había hecho, aunque no tan refinadamente, Eliza el programa de Weizanbaum (1966).
Volviendo a la serie de televisión Humans, da un vuelco al pretender que los synths no solo tienen inteligencia similar a la humana, también sienten miedo, dolor, enojo. Hay otra dimensión allí que la ciencia y la ciencia ficción generalmente no abordan y es que pareciera escapar a la llana y controlada significación de lo que es la inteligencia. Sentir, tener emociones, son razgos propios de lo humano, aunque también de otros seres vivos a los que no consideramos inteligentes, como los perros o los elefantes, por ejemplo.
Recuerdo un poema que Bio Casares considero el mejor de Borges (1958), el golem. En el describe Borges un personaje creado por el rabino Judá León, que imperfecto y torpe, quizá por algún error en la escritura de su nombre, resultó así. Este es un ejemplo de la imperfecta criatura, del Frankenstein de Borges. Entonces, ¿qué es la vida y la conciencia artificial? ¿Comó podemos dilucidar entre la imitación y la sensación? ¿Estamos concientes de poder dar a luz a seres que podrian ser competidores o copartícipes de nosotros? Acaso solo nos sea permitido hacer torpes máquinas que imiten en el mejor de los casos la también imperfecta manera que los seres humanos tenemos de ser para nosotros y para los otros.
Fuentes consultadas
1. Ball, Philip (2015) The truth about the Turing test Recuperado de:
2. Aaronson, Scott (2014) My conversation with “Eugene Goostman,” the chatbot thar’s all over the news for allegedly passing the Turing test Recuperado de:
3. Weizenbaum, Joseph (1966) Computational Linguistics Massach Instituteof Technology,* Cambridge, Mass. Recuperado de:
4. Borges, Jorge Luis (1958) El golem Recuperado de:
https://www.youtube.com/watch?v=iYHLa38rtO0
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